martes, 26 de noviembre de 2013

Resúmen del año

A pesar de que todavía falta un mes y poco para terminar el año, y 29 días para que termine mi jornada laboral (no es que esté contando, nada que ver), tengo el cuerpo cansado, las manos resecas y los ojos agotados por todo lo hecho, visto y acometido este bendito 2013 que se va, pero que todavía no termina.

Algo así es el vestidito, pero con más escote.
Comencé dando a luz en Abril. En Julio me mudé de casa. No contenta con todo, dentro de un mes...me caso! Así que también estamos con la organización del casorio, que de algo sencillo y en familia, paso a ser una fiestita al medio día, con 100 invitados. Y el vestido que tuve que mandar a hacer, y el salón que hubo que encontrar porque estaba todo reservado (y nuestro presupuesto es escaso), y el menú, la lista de invitados, las tarjetas, el chupi, la música. Y mientras tanto, pongo todo de mí para dar lo mejor en el trabajo y terminar de cursar mi posgrado (si Jebús quiere, el 7/12 es la última clase!!)... Y el cuerpo se da cuenta.

Pero estoy contenta, siento que fue un año de grandes pasos al frente. Nos hicimos más adultos de repente. 

Tomo la manito de mi bebito entre las mías, y en la comparación, veo las incipientes marcas que comienzan a aparecer en el dorso de mis manos (y corro a ponerme crema). Y ya me encuentro poco tolerante a comentarios frívolos sobre moda (a pesar de que me encanta el tema), a los chismes y las discusiones superficiales. Lo quiera o no, cuando una empieza una familia, las cosas cambian rotundamente, y ya se pierde interés en cosas que antes ocupaban un poco o mucho de tu tiempo. Se dejan de tener cosas en común con quienes antes eran tus amigas; una ya no tiene tiempo para andar pensando, por ejemplo, en que dijo fulanito o que pensó sutanita cuando le dije tal cosa, porque ahora el bebé tiene hambre y necesita pañales. Ni en que tengo tantos kilos de más, o que no tengo ropa de moda, porque el bebé crece todos-los-días, y él sí que necesita estar cómodo y abrigadito para crecer sano. 


Me encantaría ser una mamá de tacones y piel bronceada, pero lastimosamente soy una mamá trabajadora y estudiante, que necesita usar chatitas cómodas (o zapatillas) para correr de un lado para otro, que todavía usa los pantalones de futura mamá porque la ropa no le entra y no puede comprarse un guardarropas nuevo, y que parece un fantasma blanco fluorescente porque lo que menos tiene es tiempo o ganas de tirarse al sol a ver pasar la vida. 


¿Pero saben qué? Tengo el bebé más hermoso y bueno del mundo, que nunca llora, duerme de corrido 9 horas y se levanta con una gran sonrisa de dos dientes. Y también tengo el mejor novio/futuro marido que se pueda pedir, buen padre, afectuoso en demasía, compañero, amigo...todo.






Acá estamos los tres, en plena mudanza



Así que, en definitiva----fue un buen año, y hasta ahora, sin duda, una buena vida. 


jueves, 11 de julio de 2013

Cambio de aires, nuevo hogar.

Estoy muy ansiosa y entusiasmada, cual adolescente enamorada, pero en mi caso, de la vida. 

No contenta con cambiar rutundamente mi vida teniendo un hijo hace escasos 3 meses, hemos decidido finalmente con mi marinovio que es hora de mudarnos. ¡¡¡¡Yupiii!!!! 
Y no festejo porque ame las mudanzas en sí mismas, por dios no que no estoy tan loca. Pero estaba tan cansada de vivir en una casa llena de humedad, hongos y ruido de construcciones aledañas, que no puedo estar mas que saltando en una pata por el inminente traslado. 
A diferencia de tantas otras veces, encontrar un nuevo "nido" no nos llevó nada de tiempo. Gracias a mi amiga internet (es tan eficiente que claramente tiene que ser mujer) y a las ganas de irme que tengo, en dos días pude liquidar el asunto. Mi lema fue "si ves algo que te gusta y está dentro de tu rango de precio y tus expectativas, para de buscar". Y bueno, así fue como después de unas cuantas horas de navegación en la web, 5 llamados telefónicos y una sola visita a una casita (horrible y húmeda, mas de lo mismo digamos) encontré en internet un aviso con fotos que cumplía todos mis requisitos. Llamé, lo fuimos a ver, nos gustó, y ¡voilá! Seña de por medio, ya estamos esperando que nos llamen para firmar el contrato, y si todo sale bien, el fin de semana tendremos la llave en nuestras manos. 
Al fin nuestro bebesín va a tener su propia habitación, y a la vez vamos a poder tener también nuestro pequeño estudio, que era algo que tuvimos que resignar en la casa anterior ante la llegada del niño (ambos dos padres adultos responsables somos estudiantes crónicos, terminamos una carrera y ya estamos iniciando alguna otra cosa, por ello el amor por el estudio como espacio necesario).

Así que ahora estoy meta mirar fotos de decoración en Pinterest, para "inspirarme". Es gracioso porque nuestros muebles lloran pena al lado de lo que se ven en las fotos, pero imaginar no cuesta nada, y con un poco de amor, estoy segura que nuestra casita nueva va a quedar de lo más acogedora.

Les dejo unas fotitos que me inspiran para decorar nuestra nueva casita (en realidad es un departamento, pero le digo casita porque me gusta mas la palabra y lo siento con más calidez de hogar).
Besos!
El living de ensueño (no tengo nada ni remotamente parecido)

El comedor soñado (ni la vista, ni los muebles...solo las ganas, y una taza
 como esa de arriba de la mesa)

Como para desayunar leyendo el diario...aaaahhh!!! (mientras
no me llore el niño, todo es posible).
Otra zona de relax.

En la cocina, no es tan imposible lograr algo parecido...veremos
que sale.
























































PD: Es un chiste comparar estas fotos hermosas con las cosas que realmente tengo, jajaja. Pero al menos algo tengo en claro: me gustan las cortinas blancas y la claridad.




Todas las imágenes fueron tomadas de Pinterest.com (excepto el croquis, ese lo hice yo).

miércoles, 8 de mayo de 2013

Y la vida continúa...con subes y bajas.

Ya ha pasado un mes de la llegada de bebesín, y sobrepasando mis expectativas, sigo viva. No ha sido fácil...todavía no es fácil, pero evidentemente se me está pasando la tristeza post-parto (que por suerte no llegó a ser depresión propiamente dicha), y ya comienzo a sentirme cada día más capaz.
He vuelto a trabajar, y me parte el alma cada vez que tengo que salir de casa y dejar a mi bebito al cuidado de su padre o de mi mamá, pero bueno, que del aire no se vive. Además, y aunque a veces me genere terrible culpa, debo reconocer que tener 5 horas libres de estar pendiente o cargando a un bebé de casi 5 kilos en brazos no está nada mal, y aunque esté ocupada haciendo otras cosas, es un recreo al trabajo de ser mamá (si bien lo extraño como loca, ya me convencí de que bebesín está bien cuidado).

Lo único a lo que todavía no puedo acostumbrarme completamente es a la falta de sueño...y los cambios de humor que trae. Pone a prueba la fortaleza de la pareja, de eso no hay duda: de repente vuela una mosca y toda la culpa la tiene el otro, y ¡ni te digo si tengo hambre! Ja, sálvese quien pueda. Pero bueno, supongo que esto también pasará.

Ahora estoy tratando de no deprimirme porque no encuentro nada que ponerme, ya que la ropa de embarazada me queda un poco grande, y mi ropa de no embarazada no me entra...y la verdad me da bronca tener que comprarme un guardarropa de "in-between", tampoco soy Bill Gates. Así que ando medio saparrastrosa por la vida, con combinaciones nunca vistas (joggin deportivo, camisola y chatitas, por ejemplo), hasta que todo vuelva a la normalidad (espero que sea pronto, por Dios...menos mal que llega el invierno y se puede andar mas envuelta en trapos).

Por último, el tema lactancia...Pufff!!! esto si que no es coser y cantar...pero creo que le debo dedicar una entrada exclusiva en otra oportunidad, ya que es de lo más complicado que me tocó.

Bueno, eso por ahora...ya veré como sigue la vida de Mamá.

sábado, 20 de abril de 2013

¿Es muy difícil ser mamá?

Tener un blog para publicar algo una o dos veces al año no tiene joda, pero me veo justificada de publicar algo después de tanto tiempo por dos motivos: primero, hace dos semanas fui mamá por primera vez y me parece un acontecimiento digno de ser publicado, y segundo, siento una necesidad imperiosa de hablar con alguien sobre como me siento, y no encuentro en mi vida la persona adecuada. Si bien mi pareja está atravesando conmigo esta etapa tan maravillosa y a la vez difícil, creo que las vivencias son diferentes. Y en cuanto a mis amistades, soy la primera en ser mamá y no estoy segura de que me vayan a entender o les vaya a interesar escuchar lo que tengo para decir, de modo que prefiero descargarme acá, donde nadie tiene la obligación de leerme, y yo puedo descargarme en paz.

Resulta que esto de ser madre no es nada fácil. Hoy se cumplen dos semanas de que lo tuve a Luca (bebé hermoso y súper bueno), y si bien al principio me sentía muy incapaz de hacer frente a todo lo nuevo que requería esta nuevo rol de madre, a medida que fueron pasando los días y yo me fui recuperando de la operación (me hicieron una cesárea), comencé a sentirme mejor y más capaz. Pero la sensación no duró mucho, y apenas volví a casa con bebé y marinovio a cuestas, me asaltaron un montón de miedos y preocupaciones. Verlo a Luca en su cunita, tan indefenso y tan dependiente de mi... simplemente me da pánico. tengo miedo de no poder darle todo lo que necesita, de no poder protegerlo. Tengo miedo de que le pase algo. Eso, sumado a la falta de sueño y al hecho de que en dos semanas tengo que volver a trabajar y dejarlo, con menos de un mes de edad, al cuidado de alguien que todavía no decidí si va a ser mi mamá, mi cuñada o quien, me tiene mal, muy mal.

Para terminar de llenar el cartón, me veo tan fuera de esquema respecto a lo que era mi vida antes y a lo que será de ahora en más, que no sé muy bien como sobrellevar las cosas. Ninguna de mis amigas tiene hijos, lo cual ya me genera una sensación automática de exclusión del grupo (que no es real, está en mi cabeza, casi seguro). A su vez, la falta de tiempo para hacer "mis cosas" y la atención casi exclusiva que tengo que brindarle al bebé me generan una ambivalencia que me da mucha culpa. Por un lado, la bronca de no tener tiempo de nada, apenas si para bañarme pero ya no para mis manualidades, o para leer o estudiar; por otro lado, la culpa por ser tan egoísta ¿Como negarle algo a esta criaturita hermosa que llevé dentro mio durante nueve meses y que es lo más hermoso que tengo?

Supongo que no soy ni la primera ni la última mamá que siente esto, y mi consuelo diario es "millones de mujeres en la historia de la humanidad lo hicieron, yo también puedo". Es un mantra que me repito una y otra vez, pero que me gustaría que deje de ser necesario de repetir.

¿Hasta cuando me sentiré así? ¿Alguien me puede decir si esta sensación de temor  por el bienestar de esta personita alguna vez desaparece? ¿Cuando voy a empezar a sentirme "la mamá de" y dejar de esperar que vengan a buscarlo sus "dueños"? (si, todavía no caemos, ninguno de los dos padres).

En fin...nadie dijo que iba a ser fácil, pero todavía me pregunto cómo hay mujeres que repiten esto de la maternidad una y otra vez. Es demasiado abrumador. O yo soy muy débil...