miércoles, 8 de mayo de 2013

Y la vida continúa...con subes y bajas.

Ya ha pasado un mes de la llegada de bebesín, y sobrepasando mis expectativas, sigo viva. No ha sido fácil...todavía no es fácil, pero evidentemente se me está pasando la tristeza post-parto (que por suerte no llegó a ser depresión propiamente dicha), y ya comienzo a sentirme cada día más capaz.
He vuelto a trabajar, y me parte el alma cada vez que tengo que salir de casa y dejar a mi bebito al cuidado de su padre o de mi mamá, pero bueno, que del aire no se vive. Además, y aunque a veces me genere terrible culpa, debo reconocer que tener 5 horas libres de estar pendiente o cargando a un bebé de casi 5 kilos en brazos no está nada mal, y aunque esté ocupada haciendo otras cosas, es un recreo al trabajo de ser mamá (si bien lo extraño como loca, ya me convencí de que bebesín está bien cuidado).

Lo único a lo que todavía no puedo acostumbrarme completamente es a la falta de sueño...y los cambios de humor que trae. Pone a prueba la fortaleza de la pareja, de eso no hay duda: de repente vuela una mosca y toda la culpa la tiene el otro, y ¡ni te digo si tengo hambre! Ja, sálvese quien pueda. Pero bueno, supongo que esto también pasará.

Ahora estoy tratando de no deprimirme porque no encuentro nada que ponerme, ya que la ropa de embarazada me queda un poco grande, y mi ropa de no embarazada no me entra...y la verdad me da bronca tener que comprarme un guardarropa de "in-between", tampoco soy Bill Gates. Así que ando medio saparrastrosa por la vida, con combinaciones nunca vistas (joggin deportivo, camisola y chatitas, por ejemplo), hasta que todo vuelva a la normalidad (espero que sea pronto, por Dios...menos mal que llega el invierno y se puede andar mas envuelta en trapos).

Por último, el tema lactancia...Pufff!!! esto si que no es coser y cantar...pero creo que le debo dedicar una entrada exclusiva en otra oportunidad, ya que es de lo más complicado que me tocó.

Bueno, eso por ahora...ya veré como sigue la vida de Mamá.